DONDE DIOS SE HACE PRESENTE
La pasada Semana Santa tuvimos la hermosa visita de varios misioneros/as que nos acompañaron durante jueves, viernes y sábado para vivir juntos la experiencia de la Pascua.
No hay mejor forma de compartirles lo que vivimos estos días que a través del testimonio de algunos protagonistas.
"La sencillez y la calidez que se vive en Casa Valdocco te abraza desde el minuto en el que cruzas la puerta, incluso antes cuando el saludo te llega desde la ventana, con sonrisas y alegría. Cada minuto que uno vive dentro de Casa Valdocco es cómodo, es sentirse verdaderamente parte de una familia hermosa, donde todos comparten sin miedo y sin esconder lo que son.
Trucos, mates, pintadas y adivinanzas te llevan a sentir que dentro de esas paredes no existe más nada además de los abrazos y las caricias, sólo hay espacio para música y miradas sinceras y llenas de magia.
La experiencia de Casa Valdocco es realmente una experiencia de hogar, de amor y de familia como ninguna otra que haya experimentado en mi vida.
Solo puedo agradecer a todos los que están allí, niños y adultos, por haberme mostrado la verdadera magia del amor".
"Fue hermoso ir y encontrarnos con una familia, una familia enorme y muy unida, donde es muy notorio el cariño y lo importantes que son el uno para el otro. Siendo tan chicos y todo lo que conllevan esas etapas, era muy admirable también ver el amor, el trato, y toda disposición de los educadores para cada uno de ellos. Pero lo que más me llevo fue que, con tan solo ir tres días, esa familia enorme nos abrió los brazos a todos. Estoy muy agradecida con ellos, el sentirnos parte y que cada niño te demuestre que realmente le importa que estés ahí, fue muy lindo, gracias".
"Si tuviese que describir en pocas palabras lo que vivimos sin dudas diría que fue una experiencia en donde Dios se hizo presente en todo momento. En donde el amor, la calidez y la familiaridad con la que nos recibieron me habló y habla tanto de lo hermoso que es compartirse con los demás, desde lo auténtico, lo espontáneo.
Esta experiencia me tocó el alma, me mostró tanto a Jesús en esas risas compartidas, en el acompañamiento de los educadores, en el hacernos familia al instante, en el compartirnos su vida, en el abrazo.
Gracias Casa Valdocco por mostrarnos una vez más que el cuidado, la risa, la ternura, lo simple, es uno de los mayores reflejos del inmenso amor de Dios".


