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Noticia 1

Tiempo de balances

 

Se cierra este 2022 y con él un año de emociones diversas, desafíos y crecimiento. En esta época de balances no somos ajenas y también nos sentimos invitadas a reflexionar y cuestionarnos qué nos dejó este año, hacia dónde nos impulsó y qué cosecha hay del camino transitado.

 

Lo primero que surge, es que en este 2022 cumplimos un año de vida. Un año de ser familia y aprender a convivir, a querernos y respetarnos y a soñar un proyecto único y múltiple a la vez. Cuando lo celebramos en octubre pudimos compartir cuáles eran nuestros anhelos

para esta casa, la familia que somos y todos estos niños y niñas.  Sabemos que merecen ser dueños de una historia que persiga y posibilite sus sueños, que asegure sus derechos y que, sobre todo, les haga desplegar y ser felices.

 

Pero no sólo compartimos el cumpleaños de Casa Valdocco. También celebramos la vida de tantos que formamos parte de este sueño, especialmente los niños y niñas que festejaron con amigos, tortas, bailes y sorpresitas. Cada festejo nos recuerda  lo maravilloso que es verlos crecer y construir su propio camino.

 

Pero si pensamos en cómo  arrancó el año, tenemos que transportarnos a Aguas Blancas y recordar el hermoso campamento. Una aventura de 15 días, llena de incertidumbres y deseos que nos permitió conocernos más, profundizar los vínculos, disfrutar de la naturaleza y empezar a soñar como familia.

 

También recorrimos, por primera vez, todo un año lectivo juntos. Desde las túnicas blancas y moñas impecables de marzo, las mochilas nuevas y prontas para llenarse de historias, hasta los aprontes y ensayos de las fiestas de fin de año. Compartimos en lo cotidiano con las maestras, los deberes,  los compañeros, las andanzas de los recreos y tanto más que sucede en la Escuela.

 

Ya en este tiempo, estamos festejando la Navidad y el Año nuevo que asoma. Sin duda, este es un momento del año que moviliza y sacude.  Nos desafía como equipo a acompañar, sostener y abrazar especialmente la vida de estos niños y niñas. Pero también, somos testigos, una vez más, de la fuerza del amor que nos convoca  y nos regala una oportunidad para agradecer a quienes se sumaron de diversas formas a este proyecto y reconocer al Dios bueno y cercano que  se hizo presente a través del amor de tanta gente.

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